Aimar Flordelís, guía Montessori y Disciplina Positiva nos invita a observar esta etapa como una gran aventura de descubrimiento corporal, juego libre y mucha necesidad de acompañamiento emocional. Nos enseña a cómo aprovechar el verano para acompañar el desarrollo y fomentar autonomía desde la observación.
“El verano es tiempo de movimiento, de explorar sin prisa… pero también de sostén. Porque aunque parezca que lo pueden todo, siguen necesitando tus brazos.”

